El Retinoblastoma es un tumor maligno intraocular que se desarrolla en la retina en población infantil. Se estima que ocurre en 1 de cada 9000 a 15000 nacidos vivos, con aproximadamente 5000 casos nuevos en el mundo al año.  

Esta patología se produce por una mutación genética en las células nerviosas de la retina, que ocasiona que éstas crezcan y se multipliquen formando un tumor, en la mayoría de los casos esto ocurre de manera esporádica ya que solo el 5% tiene un origen familiar hereditario; y la alteración puede venir por  línea germinal (todas las células del cuerpo la tienen) o somática (solo una célula en la retina tiene la modificación genética). 

El Retinoblastoma afecta de igual forma a niños y niñas, sin preferencia por un grupo racial y puede presentarse en los primeros meses de vida con algunos casos reportados incluso en adolescentes.  Las estadísticas demuestran que la edad promedio son los dos años de vida y en un  60% de los casos se presenta en forma unilateral (afecta un solo ojo).

Es importante enfatizar que este tipo de cáncer es tratable si se diagnostica con un examen oftalmológico oportuno. La probabilidad de sobrevida después del diagnóstico es del 95%.  Si se detecta tempranamente se pueden instaurar tratamientos eficaces que en muchos casos salvan el  globo ocular. 

Ser debe insistir en informar a la población general sobre la existencia de esta patología. No existe la forma de prevenir el desarrollo de estos tumores, pero si se llega a un diagnóstico oportuno las posibilidades de sobrevida y de salvamento ocular son muy altas.

Para detectar si un niño presenta esta enfermedad es necesario estar alerta a los signos de presentación inicial que son: la pupila blanca o leucocoria, cambios en el color del iris y la desviación ocular o estrabismo.   Los padres con  herramientas tecnológicas simples pueden  detectar si un menor está desarrollando la enfermedad,  si al realizar una foto con flash en la que se espera que los dos ojos se iluminen de rojo,  se ve un  punto blanco en la pupila, si esta situación se presenta se debe consultar lo más pronto posible a un oftalmólogo. 

El tratamiento del Retinoblastoma depende del estadio en que se encuentre y si es unilateral o bilateral.  La mayoría de los casos responden de manera adecuada a tratamientos de quimioterapia sistémica o por la arteria oftálmica.  Algunos menores requieren tratamientos adicionales de consolidación focal como la crioterapia, la terapia con láser o la braquiterapia (radiación focalizada).  La extracción del globo ocular completo,  hoy en día se reserva para casos avanzados donde a pesar de los tratamientos no se va a lograr salvar el ojo afectado.

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